martedì 26 gennaio 2010

Chocolate con... tintos


El tinto no se considera un maridaje tradicional para el chocolate; al contrario, era uno de esos matrimonios mal vistos por los sumilleres y expertos. Pero no hemos podido renunciar a unir dos de las cosas que más nos gustan en el mundo. Y el resultado ha sido altamente satisfactorio.¿Qué tienen en común el vino tinto y el chocolate negro? De entrada, unas beneficiosas propiedades antioxidantes. En segundo lugar, los mejores elaboradores de chocolate están comenzando a introducir en sus etiquetas términos evocadores del lenguaje del vino como es el origen y la variedad. Desde luego a los aficionados al vino no nos cuesta nada creernos que existen diferencias entre los cacaos procedentes de Venezuela, Madagascar, Brasil o Costa de Marfil y la prueba inequívoca es la selección de productos de gama alta que nos ha facilitado la mítica firma francesa Valrhona (www.valrhona.com) para esta cata.

Precisamente, Valrhona es la casa que tiene a gala haber sido pionera en la elaboración de chocolates de alta calidad con un sólido respeto por sus orígenes. Fue la primera en introducir el porcentaje de cacao en la etiqueta y en acuñar los conceptos de grand cru y domaine para el chocolate.

Pero vayamos al quid de la cuestión: ¿es compatible el sabor inequívocamente amargo del chocolate negro con los taninos, a menudo también amargosos, del vino tinto? La recomendación habitual de los sumilleres ha sido la de acompañar el chocolate con vinos dulces muy potentes y con grandes concentraciones de azúcar y alcohol, como es el caso de oportos y banyuls. Esto, al final, deja al chocolate inevitablemente ligado al postre, cuando su acompañamiento por parte de vinos tintos le daría una mayor versatilidad respecto al momento de consumo. ¿Seremos capaces de encontrar alguna feliz combinación que nos permita saborear sin estridencias y en plena armonía algunos de nuestros chocolates y tintos secos favoritos? LOS VINOS
Nos hemos permitido jugar con distintas variedades de uva, estilos y zonas geográficas que aporten distintas percepciones tánicas, estructuras y texturas en boca. ¿Será mejor un potente tinto de Toro, un goloso monastrell, un firme cabernet sauvignon o un pulido rioja clásico? ¿Cuáles son los puntos clave de armonía que ofrecen estos vinos o, por el contrario, cuál es el origen de las posibles disonancias? La selección que hemos realizado incluye las siguientes marcas: Hécula 2003 (Yecla), Dido 2003 (Montsant), Enate Reserva 2000 (Somontano), Viña Ardanza Reserva 1998 (Rioja), Alión 2000 (Ribera del Duero) y Numanthia 2002 (Toro).

LOS CHOCOLATES
Contamos con distintos porcentajes de cacao, entre el 64 y el 70%, pero sobre todo con diferentes orígenes (grands crus según la terminología que emplea Valrhona) que pueden dar lugar a distintas sensaciones predominantes: Guanaja (América del Sur; 70% cacao; gran intensidad aromática), Caraïbe (Caribe; 66% cacao; sabores a almendras y café tostados) y Manjari (Madagascar; 64% cacao; acidulado y notas marcadas de frutas escarchadas); y los selectos chocolates de pago o domaine (y añada): Ampamakia 2004 (Pago del mismo nombre de Madagascar; 64% cacao; intenso, fruta en licor), Gran Couva 2004 (Pago de Trinidad. 64% cacao; sabor muy redondo, sedoso, sutil), Palmira 2004 (Pago de Venezuela; 64% cacao; en clave de miel y frutos secos, recuerdos de chocolate a la taza).

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